viernes, 18 de mayo de 2012

Bird entre el conflicto individual: deseo y responsabilidad


Para esta reflexión seguiré trabajando la novela Una cuestión personal en busca de una consideración sobre los límites de libertad a los que nos vemos enfrentados como individuos en la sociedad, además de las diferentes voces que habitan en cada persona, creando un conflicto entre el deseo, el modelo y la responsabilidad. Usaré el capitulo La saturación social y la colonización del yo del libro El yo saturado, Dilemas de identidad del mundo contemporáneo publicado en 1991 por el psicólogo  norteamericano Kenneth J. Gergen (1935), para aterrizar diferentes conceptos y entender su la relación y participación con la narración estudiada, ya que aunque somos individuos no dejamos de ser interdependientes del mundo social.

Específicamente  estudiaremos a Bird, el personaje principal de la novela que es seguido por el narrador en sus acciones y pensamientos. Ya conocemos  la historia en que se ha visto involucrado y cómo el transcurso de la novela se da gracias al desarrollo de sus actos, ahora entraremos a un plano un poco más profundo, para intentar entender el por qué de las decisiones de Bird. 

La vacaciones de la identidad de Bird

Después del nacimiento de su hijo, Bird carga consigo el peso de diferentes voces, su suegra le pide que no le cuente la verdad a su esposa, por miedo a que por esto decida no tener más hijos; la imagen de los médicos con sus risas y gestos de asco frente a la deformación del hijo; la cultura como tal que le repite mentalmente "cada quien tiene lo que se merece"; su suegro que le recuerda el episodio con el alcohol regalándole una botella de whisky; las enfermeras que lo miran y juzgan cuando deciden llevarse al niño; el padre del niño que nace sin hígado, que busca a cualquier precio salvarle la vida a su hijo. Como individuos siempre estamos expuestos a formas de relacionarnos, ya que el proceso de socialización dura toda la vida, es por eso que personas "no tan influyentes", pero a las que aún así tenemos acceso como lo son las enfermeras, pueden dejar sus comentarios rondando en nuestros pensamientos, en este caso en la cabeza de Bird, dependiendo de su fuerza y de lo oportunos que sean pueden cambiar o influir en las acciones de un individuo. Las anteriores características son llamadas público interior por Kenneth J. Gergen en El yo saturado.

Hay otras voces que mantienen con nosotros, tenemos un concepto de lo correcto y lo que no está bien, imágenes ejemplares, a lo largo de nuestra vida conocemos diferentes historias, situaciones que rodean a nuestros amigos que nos dejan un modelo, un referente, por ejemplo en la vida de Bird, el verbo huir es fundamental y transitorio, Kikuhiko, fue su amigo en la adolescencia, en una  aventura de juventud, Bird y él decidieron ayudar a unos médicos de un psiquiátrico en la búsqueda de un paciente que se había escapado, Kikuhiko se agotó rápidamente así que decidió volver a su casa, Bird se lo reprochó pero siguió en la búsqueda, estaba fascinado por la misión que le había sido asignada, más tarde él encontró al loco ahorcado en un árbol. Ambos personajes huyeron, pero Bird abandonó a su amigo cuando él se agotó y se sintió débil, su esposa le recordó la historia en el hospital y le manifestó el temor que sentía que la abandonara también, además pensaba ponerle ese nombre a su hijo,  Kikuhiko, Bird nunca había pensado en nombrar al "monstruo" que era como lo llamaba, ya que si lo hacía era un forma de reconocerlo como humano y para su huida era más difícil hacerlo de esa manera. Más tarde, Bird al sacar al bebé del hospital para llevarlo al médico que iba a encargarse de matarlo, le obligan a decidir un nombre, por el referente de su esposa, no se le ocurrió otro que Kikuhiko.

El tema de la cultura es mucho más delicado, ya que aparte de ser una tradición y que así lleve consigo sus contradicciones y como individuos las conozcamos y estudiemos, estamos envueltos en ella, las series en televisión nos muestran modelos, situaciones que sin ocurrirnos nos plantean un modelo de comportamiento, es por eso que al enfrentarnos a dichas situaciones sino es siempre, es la mayoría de veces tenemos un referente del cual guiarnos para poder actuar.

 Puede considerarse que estas experiencias de variación y contradicción consigo mismo son efectos preliminares de la saturación social, señales quizá una colonización del yo, de la adquisición de múltiples y dispares posibilidades del ser.[1]

La saturación que siente el protagonista al enfrentar no sólo su propia moralidad, la voz de los demás dentro de sí y el conflicto entre el querer hacer y lo que debe hacer, lo lleva a un conflicto interno, "Contra cada una de sus opiniones existe una fuerte inclinación en sentido contrario"[2] obligatoriamente debe tomar una decisión que sólo se plantea dos posibilidades "... o le estrangulo con mis propias manos o lo acepto y lo crío"[3] es por eso que su decisión es refugiarse en la insensibilidad, en la negación de la realidad, en su amiga Himiko que no la ve hace mucho años, en síntesis decide tomarse vacaciones no sólo de las personas y acciones que lo rodean cotidianamente, sino de sus propios pensamientos que transgreden sus propios límites morales y éticos.

Bird es un romántico, soñador, con espíritu libre, que poco a poco fue siguiendo ese público interno que le iba diciendo qué hacer en cada una de sus etapas, es por eso que no sólo entra en crisis en esta situación, recordemos que tiene una etapa de alcoholismo cuando se casa y que sólo con el tiempo logra asimilar su nueva situación, quizás sea una persona que se demora en asimilar los cambios, en este caso por ejemplo el bebé como tal promete cerrarle las puertas de la jaula en que se metió cuando se casó, además es discapacitado mental. A pesar que Bird piense en hacer otras cosas, sueñe y divague en cómo sería su vida en África parece que cada decisión que tomase lo alejara más de sus deseos.

Así, a medida que se suman al yo los demás y sus deseos se vuelven nuestros, hay una ampliación de nuestras metas: de nuestros "debo", nuestros "necesito" y nuestros "quiero". Eso requiere atención y esfuerzo, y ocasiona frustraciones. Cada nuevo deseo plantea sus propias exigencias y reduce la libertad del individuo.[4]

Esto es lo que debe volver a entender Bird. El nacimiento del bebé, que además es un discapacitado mental,  significa para él un nuevo punto de quiebre, la comodidad a la que se había acostumbrado se mueve y cambia, siente un punto de desequilibrio y afrontar que los deseos no son una prioridad en su vida es el reto del personaje. Al igual que superó el episodio de alcoholismo después del matrimonio, debe decidir si quiere superar el impulso de huida que lo invade y "asumir una posición coherente desde el punto de vista racional"[5].

Al finalizar la historia de las vacaciones que toma Bird de sí mismo, queda reflejado el compromiso personal con los derechos humanos, revela su capacidad para romper paradigmas y decisión para cambiar su realidad. Decidiendo a su vez ser una persona comprometida y apostar por la vida, en realidad en este punto de su vida no tiene más opciones que lo lleven a asumir la responsabilidad que decidió adquirir.




[1] GERGEN, J Kenneth,  La saturación social y la colonización del yo en el libro “El yo saturado”, Leandro Wolfson (trad), 1ª edición, Paidós, 1992.
[2] Ibíd
[3] OÉ, Kenzaburo, “Una cuestión personal”, Yoonah Kim (Trad), 1ª edición, editorial Anagrama, 1998.
[4] GERGEN, J Kenneth,  La saturación social y la colonización del yo en el libro “El yo saturado”, Leandro Wolfson (trad), 1ª edición, Paidós, 1992.
[5] Ibíd

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